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Si hay alguna galleta que pueda decir que es mi preferida, sin duda alguna esa es la galleta de cacahuetes salada, pero no cualquier galleta de cacahuetes, sino una receta muy específica que comía de pequeño cuando íbamos de viaje al pueblo (Casasimarro), y que salvo una vez en Valencia (la ciudad en la que vivo) nunca he vuelto a ver.


Y es que dichas galletas tenían un sabor brutal, estaban buenísimas y además tienen para mí un componente emocional muy grande, ya que como he dicho anteriormente solo las degustaba cuando íbamos a mi pueblo, solo que no las comprábamos allí, las comprábamos en una panadería que estaba de camino al pueblo, sitio donde parábamos para descansar de tan largo viaje.

Y es que eran casi 5 horas de viaje para ir, en un coche donde íbamos toda la familia y media casa dentro, y eso sin contar la vaca del coche la cual estaba hasta arriba de maletas, lo que se puede decir un viaje de esos antiguos que se hacían en familia antiguamente en España, lo único es que por desgracia era demasiado pequeño como para recordar donde comprábamos exactamente las galletas.

Es por eso que me ha costado mucho encontrar dicha receta, ya que para mi asombro no se puede encontrar casi ni en internet, hasta que por casualidad vi exactamente las galletas que comía de pequeño y que resulta que actualmente se sirven como entrante en el restaurante de Ricard Camarena, uno de los grandes cocineros valencianos y poseedor de 1 estrella Michelin y 3 soles Repsol.

Y es precisamente por esa referencia por donde al final conseguí encontrar y replicar esta receta, la cual es tan buena que como veis se sirve en restaurantes de estrellas Michelin, y sin embargo es muy fácil de hacer. Así que no he podido resistir la tentación de volver a prepararlas y degustar ese sabor que me trasporta a las vacaciones de mi niñez, y que ahora comparto con vosotros a continuación, para que también vosotros podáis probarlas y que con suerte pasen a ser parte de vuestra tradición culinaria.

Ingredientes para hacer unas buenas galletas saladas de cacahuetes caseras:

  • 225 Gramos de harina
  • 125 Gramos de cacahuetes crudos con piel
  • 30 Gramos de mantequilla de cacahuetes
  • 50 Mililitros de aceite de girasol
  • 45 Gramos de manteca de cerdo (se puede sustituir por aceite)
  • 125 Mililitros de agua
  • Un poco de sal gorda
  • 1 Cucharadita tamaño café de sal fina
  • 1 Huevo batido para pintar

 
Pasos para hacer unas buenas galletas saladas de cacahuetes caseras:

Lo primero que vamos a hacer es coger un bol grande, y verter en él, la cucharadita de sal fina, la harina y los cacahuetes, tras lo cual los removemos un poco.

Después en otro bol juntamos el aceite de girasol, la manteca, la mantequilla de cacahuetes y el agua, y batimos con una batidora, hasta que emulsione toda la mezcla, lo cual, aunque parezca mentira teniendo en cuenta que el agua y el aceite nunca se consigue que se integren del todo, de ahí el dicho “son como agua y aceite” que se suele decir de la gente que no se puede ni ver entre sí, os aseguro que gracias a la crema de cacahuete si se integrara.

Acto seguido, añadimos el bol con el agua y el aceite de girasol mezclados al otro bol, el cual contiene la harina con la sal y los cacahuetes, y lo removemos todo con una espátula hasta que se haga una masa y continuamos amasando con la mano, hasta que veamos que todos los ingredientes se han mezclado correctamente y tengamos una masa uniforme.

Ahora cogemos un papel vegetal del tamaño de la bandeja del horno, y sobre el amasamos la masa con un rodillo, dándole forma de rectángulo gigante, tras lo cual batimos un huevo y con ayuda de un pincel de cocina pintamos todo el rectángulo.

Después, una vez hemos pintado de huevo batido todo el rectángulo, espolvoreamos con la sal gorda, y con ayuda de un cuchillo cortamos el rectángulo en distintos cuadrados de unos 5 centímetros cada uno, que serán el tamaño de nuestras galletas, intentando dejar un par de milímetros de separación entre una galleta y otra.

Por último, ponemos el papel vegetal con cuidado en la bandeja del horno, y lo metemos en el horno precalentado a 150º grados centígrados durante 40 minutos, con el horno programado para que solo caliente por la parte de arriba y de abajo, sin aire, tras lo cual, una vez estén hechas, solo hay que dejar que se enfríen y degustarlas.

Y hasta aquí la receta de galletas saladas de cacahuetes caseras, que también se sirven en el restaurante de estrella Michelin de Ricard Camarena, y que tantos recuerdos de mi infancia me traen. Para haceros más fácil aun la receta me gustaría comentaros que la manteca de cerdo se puede quitar de la receta aumentando en la misma proporción los mililitros de aceite de girasol, aunque también los podéis cambiar por el aceite de oliva.

En cuanto a la crema de cacahuete, podéis hacerla vosotros mismos triturando con una picadora 45 gramos de cacahuetes, no hace falta echarle nada más, aunque si queréis que se haga más rápido podéis agregar cuando la piquéis unos 10 mililitros del aceite que ya lleva la receta. En fin, espero que os haya gustado esta fantástica receta y que me contéis vuestras experiencias con ellas, así como cualquier duda a través de un comentario, que yo os contestare en cuanto lo lea. A continuación, os voy a dejar unos enlaces que creo que pueden ser de vuestro interés, muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis muy pronto.

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