Desde los inicios de la cocina, la grasa ha sido un producto fundamental. Sí, habéis leído bien, la grasa. Aunque la mayoría no lo tengamos en cuenta, todo lo cocinamos usando algún tipo de grasa. Actualmente solemos usar grasas vegetales como los aceites, ya sea de semillas, de girasol, de oliva virgen extra, de coco, de palma, etc.

Aceite de girasol

Pero en la antigüedad se usaban otros tipos de grasas vegetales o animales para cocinar, como el aceite de pescado, la mantequilla, la margarina, la manteca de cerdo, las cuales, excepto en la pastelería, hoy en día han dejado de utilizarse debido a su alto precio y sus propiedades poco saludables, ya que suelen estar llenas de grasas saturadas, las cuales provocan a largo plazo enfermedades relacionadas con el corazón.

Sin embargo, no todos los aceites son iguales. Algunos, como los mencionados anteriormente, son muy perjudiciales para la salud, como el aceite de coco y el de palma, tan de moda en la pastelería actual. Otros, como el famoso aceite de oliva virgen extra, son muy sanos y aportan nutrientes y vitaminas necesarias para el correcto funcionamiento del cuerpo.

Pero hay otro aceite muy famoso que se vende y sobre el cual recaen muchas falsas creencias y otras ciertas que conviene aclarar: el aceite de girasol. Para aclarar los falsos mitos que existen sobre este aceite tan consumido y vendido, he escrito este artículo para ayudaros a saber si es un aceite saludable o no. También veremos cuáles son sus verdaderas propiedades beneficiosas y sus contraindicaciones reales, para que decidáis vosotros si queréis añadirlo a vuestra dieta y en qué cantidad, o si por el contrario lo queréis eliminar completamente. Así que si queréis saber dicha información, no dejéis de leer, pues os dejo la información justo a continuación.

Cuadro nutricional del aceite de girasol por cada 100 mililitros:

  • Energía: 884 kcal
  • Grasas totales: 100 g
    • Grasas saturadas: 10-11 g
    • Grasas monoinsaturadas: 19-20 g
    • Grasas poliinsaturadas: 65-66 g
  • Colesterol: 0 mg
  • Carbohidratos: 0 g
    • Azúcares: 0 g
    • Fibra dietética: 0 g
  • Proteínas: 0 g
  • Vitamina E: 41.08 mg (274% DV)

¿El aceite de girasol es bueno o malo para la salud?, ¿Engorda?

El aceite de girasol es el segundo aceite más saludable después del aceite de oliva, ya que la mayor parte de la grasa que contiene son grasas poliinsaturadas. A diferencia de las grasas saturadas, no empeoran ni producen enfermedades del corazón. Además, contiene una gran cantidad de vitaminas necesarias y beneficiosas para nuestra salud, como el Omega 3 y 6, y vitamina E.

En cuanto a la pregunta de si el aceite de girasol engorda, desgraciadamente he de deciros que sí, al igual que todos los aceites, es altamente calórico, ya que contiene 884 calorías por cada 100 mililitros. Por lo tanto, hay que consumirlo con moderación, como todo en esta vida.

Beneficios y contraindicaciones del aceite de girasol para la salud:

Beneficios del aceite de girasol:

La mayor parte de sus grasas son poliinsaturadas, lo que previene la aparición de enfermedades cardíacas.

Gracias a su alto contenido en Omega 3, ayuda a prevenir enfermedades cardíacas, regula la presión arterial, reduce el colesterol malo y alivia el dolor en las articulaciones, la migraña y la depresión.

Gracias a su alto contenido en Omega 6, ayuda a mantener fuerte el sistema inmunológico, es bueno para la vista, ayuda al funcionamiento de las neuronas (perfecto en épocas de exámenes) y actúa como antiinflamatorio natural.

También ayuda a mantener estables los niveles de insulina, por lo que es de ayuda para las personas diabéticas.

Gracias a su efecto antioxidante, ayuda a nuestra piel y organismo a envejecer más lentamente, manteniéndonos jóvenes por más tiempo.

Debido a su contenido en vitamina E, cobre y zinc, estimula el crecimiento del cabello.

Es rico en magnesio y cobre, lo que ayuda a mantener y mejorar la salud de nuestros huesos.

Debido a su contenido en potasio, también ayuda a eliminar el exceso de líquidos.

Contraindicaciones del aceite de girasol:

El aceite de girasol es altamente calórico, con 884 calorías por cada 100 mililitros. Un consumo excesivo puede contribuir al aumento de peso, lo que puede derivar en obesidad y problemas de salud relacionados.

Las grasas poliinsaturadas del aceite de girasol pueden oxidarse fácilmente cuando se exponen a altas temperaturas durante la cocción. Esto puede generar compuestos nocivos que son perjudiciales para la salud.

Aunque contiene ácidos grasos Omega 6 beneficiosos, un exceso de estos ácidos grasos en la dieta puede causar un desequilibrio en la proporción de Omega 6 y Omega 3, lo que puede contribuir a la inflamación y a enfermedades crónicas.

Aunque es raro, algunas personas pueden tener alergia al aceite de girasol, lo que puede causar reacciones alérgicas como urticaria, hinchazón o dificultad para respirar.

Como podéis observar, el aceite de girasol es un gran sustituto del aceite de oliva si este se nos va de precio, ya que también contiene muchos beneficios para nuestra salud y su sabor es bastante bueno. Para una dieta equilibrada, podéis tomarlo sin problemas, además es muy barato, lo que os ayudará a ahorrar en comparación con el aceite de oliva. En cuanto a los productos elaborados que compréis en supermercados, intentad siempre que estén hechos con uno de estos dos aceites, y no con los de coco y palma, ya que esto ayudará a mejorar vuestra salud.

Espero que este artículo os haya servido para conocer mejor este gran aceite, el cual, desde que se descubrió que el de oliva era tan bueno, se ha dejado de usar y se le han atribuido contraindicaciones que no son ciertas. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis muy pronto.