A lo largo de la historia, la forma de cocinar los alimentos ha cambiado mucho. Desde los neandertales, que simplemente churruscaban los alimentos al fuego (y eso cuando aprendieron a hacer fuego, pues antes se los comían crudos), hasta otros antepasados más avanzados que empezaron a usar aceites de todo tipo para cocinar, como la manteca o la grasa de otros animales. En la actualidad, por ejemplo, en los países occidentales se usan principalmente aceites de oliva, mientras que en los países asiáticos se prefiere el aceite de soja, aunque su consumo está creciendo en otros lugares.

Aceite de oliva

Dado que casi todo lo que consumimos se cocina con algún tipo de aceite, a lo largo del día y del año acabamos consumiendo grandes cantidades de este producto. Por tanto, es crucial prestar atención a sus propiedades y efectos en nuestra salud, tanto beneficiosos como perjudiciales. El tipo de aceite que elijamos puede tener un impacto significativo en nuestra salud y calidad de vida a medio y largo plazo, cuando los cambios en la alimentación se notan más.

Hoy en día, el mercado ofrece una gran variedad de aceites, cuyas propiedades pueden no estar claras para muchos consumidores. Esto puede dificultar la elección del aceite adecuado para cocinar en casa, ya sea en crudo o para cocinar, si queremos cuidar nuestra salud.

Por eso he escrito este artículo: para aclarar estas dudas y permitiros disfrutar de comidas ricas y saludables. Sin embargo, es importante recordar que todos los aceites, sean mejores o peores, son altamente calóricos, por lo que deben consumirse con moderación. Todos ellos son grasas, ya sean de origen vegetal o animal, y por tanto deben ser tenidos en cuenta en nuestra dieta.

¿Cuáles son los tipos de aceites más sanos y recomendados para cocinar?

Aceite de oliva virgen extra:

Es el más recomendable y saludable de todos los aceites disponibles. La mayoría de sus grasas son monoinsaturadas, a diferencia de las saturadas presentes en otros aceites, lo cual no solo no perjudica al corazón, sino que previene enfermedades coronarias al ayudar a reducir el colesterol malo. Contiene 900 calorías por cada 100 gramos y posee propiedades antiinflamatorias. También contribuye al control de la diabetes tipo II y al mantenimiento de la salud ósea. Es crucial buscar en las etiquetas el término "virgen extra", ya que existen variantes de menor calidad que se mezclan con aceites neutros o de peor calidad, perdiendo así parte de sus beneficios y aumentando sus contraindicaciones.

Aceite de girasol:

Es la segunda mejor opción después del aceite de oliva virgen extra. Aunque no proporciona tantos beneficios como este último, es mucho más económico. La mayor parte de sus grasas también son monoinsaturadas, lo que ayuda a prevenir enfermedades cardíacas al reducir el colesterol malo. Además, posee propiedades antiinflamatorias gracias a su alto contenido en vitamina E. Contiene 884 calorías por cada 100 gramos y aporta ácidos grasos omega 3 y omega 6, esenciales para el cuerpo humano y que deben ser incorporados a través de los alimentos. Esto lo convierte en una excelente alternativa para quienes no pueden permitirse cocinar exclusivamente con aceite de oliva virgen extra.

¿Cuáles son los aceites menos sanos y recomendados para cocinar?

Manteca de cerdo:

Este aceite de origen animal es muy utilizado en muchas cocinas por su sabor, pero es uno de los menos recomendados debido a su alto contenido en grasas saturadas, que obstruyen las arterias y elevan los niveles de colesterol. Esto no solo provoca aumento de peso, sino también problemas de salud relacionados con el corazón. Contiene 902 calorías por cada 100 gramos.

Mantequilla y margarina:

Al igual que la manteca de cerdo, no se recomiendan debido a su alto contenido en grasas saturadas, que aumentan el colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas. Si se utilizan, se recomienda optar por las variantes reducidas en grasas, que pueden contener hasta un 40% menos de grasas que las versiones normales. Contienen 717 calorías por cada 100 gramos.

Aceite de coco y palma:

Ambos aceites, aunque provienen de la misma planta (la palma), son principalmente grasas saturadas, lo que los convierte en los peores aceites vegetales para el consumo, ya que aumentan el peso, el colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas. Contienen alrededor de 884 calorías por cada 100 gramos.

En resumen, espero haber ayudado a resolver vuestras dudas y a que elijáis un aceite más saludable para mejorar vuestra alimentación en general. Gracias por visitarnos y espero que volváis pronto.