Este bizcocho o coca de calabaza de conocido por sus orígenes humildes y ligados a la tradición valenciana, donde la calabaza siempre ha sido un ingrediente básico y muy aprovechado en la cocina de casa. Es una receta sencilla, de las de antes, pensada para hacer un magnífico postre sacándole el máximo partido a lo que se tenía a mano. 

Bizcocho o coca de calabaza valenciana

Históricamente se solía preparar sobre todo en determinadas épocas del año, especialmente en otoño y principios de invierno, cuando la calabaza está en su mejor momento y era habitual tenerla presente en muchas casas. Aquí es algo muy típico y conocido, una de esas elaboraciones que forman parte de la cocina tradicional y que muchos hemos visto hacer desde pequeños.

Con el paso del tiempo he ido preparando este bizcocho muchas veces para amigos y familiares, tanto en reuniones como en celebraciones sencillas, y siempre ha tenido muy buena acogida. Entre ellos hay algunas personas diabéticas, por lo que empecé a hacerlo también sin azúcar, usando eritritol, para que todos pudieran disfrutarlo sin problema.

Lo curioso es que tanto la versión tradicional, como la versión sin azúcar han recibido grandes elogios, incluso de quienes no necesitan cuidar el consumo de azúcar. Al final es una receta que demuestra que, con ingredientes simples y bien trabajados, se pueden conseguir resultados muy buenos, manteniendo el sabor de siempre y adaptándose a las necesidades de cada uno.

Ingredientes:

  • 200 gramos de harina de trigo
  • 200 gramos de calabaza asada (sin piel ni pipas)
  • 170 gramos de azúcar o 75 gramos de eritritol
  • 50 gramos de mantequilla o margarina
  • 10 gramos de levadura química tipo Royal
  • 2 huevos de gallina L o XL
  • 1 gramo de canela (opcional)

Cómo hacer un bizcocho o coca de calabaza:

Lo primero de todo que tenemos que hacer es asar la calabaza. Debemos tener en cuenta que, una vez asada, pesará menos que antes de asarla, por lo que debemos poner a asar un trozo que pese mucho más de 200 gramos. Así nos aseguramos de que, una vez asada y sin la piel ni las pipas, tendremos los 200 gramos de calabaza asada que necesitamos.

Hay gente que la hierve, pero yo prefiero que sea asada, pues al hervirla se llena de agua y además parte del sabor se extrae y se queda en el agua donde la hemos hervido. Sin embargo, al asarla ocurre lo contrario, ya que lo que hace es concentrar y mantener todo su sabor. Si no sabéis cómo asar la calabaza, os dejo cómo hacerlo en la siguiente receta:

Cómo hacer calabaza asada al horno

Una vez asada la calabaza, cogemos 200 gramos de calabaza asada y la ponemos en una ensaladera o bol de gran capacidad, tras lo cual añadimos el azúcar o eritritol, los huevos, la mantequilla derretida previamente en el microondas, la levadura y, opcionalmente, un poco de canela.

Después, cuando ya tenemos todos los ingredientes en el bol, lo debemos remover bien hasta que quede todo bien mezclado. Si veis que os cuesta mucho, otra opción es batirlo todo un poco con la batidora hasta que veamos una mezcla homogénea y sin grumos. Tras lo cual ponemos la mezcla en un molde; yo uso los de aluminio de 1 litro de capacidad, de usar y tirar.

A continuación, precalentamos el horno a 180º grados centígrados, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Una vez esté caliente, metemos el molde en el horno a una altura media y cocinamos durante alrededor de 40 minutos.

Tras 40 o 45 minutos, cuando veamos que está hecho, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar. Tras lo cual ya podemos servirlo y degustarlo. Buen provecho.

Como veis, es un bizcocho fácil de hacer, aunque algo laborioso. Al igual que cualquier otro bizcocho, lo podemos mejorar de muchas maneras. Hay quien le echa una capa de azúcar sobre la masa justo antes de meterlo en el horno para que tenga la capa superior más crujiente y dulce, o quienes lo cortan horizontalmente y lo rellenan de nata, chocolate o incluso mermelada, que también le queda muy bien.

Yo lo suelo preparar muchas veces relleno de una ganache de chocolate, la cual os compartiré y enlazaré más adelante. Otras veces también lo he rellenado de nata y mermelada, cortando el bizcocho en dos pisos y rellenando un piso de nata y el otro de mermelada. Mi consejo es que, si lo hacéis relleno, lo rellenéis el día anterior a consumir y lo guardéis bien tapado en la nevera, pues así le da tiempo a mezclarse bien los sabores.

Como veis, podemos usar este fabuloso bizcocho para hacer muchas otras recetas, o incluso convertirlo en una tarta si, además de rellenarlo, luego le ponemos algún tipo de cobertura. Pero eso sí, lo hagáis como lo hagáis, ya veréis qué bueno queda. Por lo que espero que probéis a hacerlo y compartáis un enlace de esta receta con vuestros seres queridos o en redes sociales. Gracias por la visita.